#Un Gigante duerme, no muere

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No es posible ocultar tanto dolor. No hay que tener pena que vean nuestras lágrimas cuando un dolor profundo embarga a nuestros corazones y sentimiento. Ha desaparecido físicamente un gigante mundial: Fidel Castro Ruz, nuestro querido e inolvidable Comandante en Jefe.

 Él es nuestro David, el que venció mil veces al Goliat imperial, y seguirá conquistando batallas, porque cada cubano es él mismo, continuador de sus loables enseñanzas y brillante historia.

 En lo adelante, cada 25 de noviembre, a las 10:29 de la noche, se evocará con especial motivo a este Titán que no temió jamás a enemigo alguno, desde su temprana juventud revolucionaria, ni al enfrentamiento directo a la balas en el Moncada, ni a las cadenas y barrotes de una cárcel. Tampoco a navegar entre las olas que en el Granma traería la carga redentora para todos los cubanos.

 El primer soldado de la Sierra Maestra, con otros héroes y heroínas, fue valiente entre los valientes, con su inmaculado verde olivo, pensó, reflexionó y luchó entre la espesura para doblegar al tirano que bañó de sangre noble y digna a cada rincón de esta tierra, en la que dejó más de 20 mil muertos, hasta el triunfo de Fidel y sus rebeldes en el enero de 1959.

 Venerado por los pueblos oprimidos del mundo que luchan por la igualdad, trabajo, alimentos, salubridad, educación y plena vida, a este Padre de los cubanos y de no pocos latinoamericanos y africanos, se le vio con valor e hidalguía en el Girón de 1961, para derrotar a quienes quisieron hacer volver atrás de nuevo a este país.

 Deslumbró de nuevo a la humanidad con sus certeras ideas para construir una Patria digna, suya, sin olvidar a los demás seres que en el mundo necesitan pan, amor y libertad, y por ello su maestría y sabiduría también infundió confianza en el triunfo y alcance de su verdadera soberanía a pueblo africanos como Angola, Namibia y Sudáfrica, que se deshizo del nudo segregacionista y discriminatorio del inhumano racismo.

 Quienes lo odian no pudieron vencerlos jamás, en palabra o en acción, o no tuvieron el valor de hacerlo; ni siquiera con burdas intenciones de asesinar sus ideas, que es lo que perdurará y no podrán erradicar jamás, porque Fidel sigue entre nosotros, los agradecidos de su luz, por haber seguido las enseñanzas del Maestro José Martí.

 Hoy todos lloramos su partida de entre los que físicamente viven. Hay muerto el Máximo Líder de la Revolución Cubana, que nos deja un camino a seguir, el que él forjó y solo se requiere continuar su proyecto Socialista. pero, los que mueren en brazos de la Patria agradecida no mueren jamás, y Fidel es uno de ellos.

 Sabemos que aunque no lo tengamos a nuestro lado, cada uno será un Comandante, continuador de sus ideas y propósitos, del pensamiento noble y firme, de los que no se doblegan ni ante la muerte. Su verde olivo será una brújula para saber por donde vamos, y qué hacemos, y si lo hacemos según sus doctrinas patrióticas y revolucionarias de construir y seguir adelante, como el prometió y cumplió cuando el Moncada, México, La Sierra Maestra y al triunfo de la Revolución en el Enero luminoso.

¡Viva Fidel! ¡Vivan sus pensamientos y enseñanzas, que serán eternos!

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1 comentario

    • Annylié en 28 noviembre, 2016 a las 4:18 pm
    • Responder

    Los jóvenes seguiremos sus ideas y cada uno seremos un Fidel, nos esforzaremos por enseñar sus pensamiento a quienes hoy todavía no conocen porque son muy pequeños. Gracias Comandante.

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